2.5.26

1996-2026; 30 años

 Tres décadas de trayectoria no son solo un número; son una mina de oro de conocimientos, errores transformados en lecciones y una perspectiva que la inteligencia artificial o los recién graduados simplemente no tienen.


"Lo que desearía haber sabido a los 32": Consejos para las nuevas generaciones.

No soy amigo de dar consejos, mucho menos cuando no me los piden. Sin embargo, he visto jóvenes comenzando su andadura en mi profesión tomando decisiones que llevan al suicidio profesional antes de comenzar. Como profesor de Osteopatía he visto alumnos con una falta de humildad que les ha llevado a sufrir el desarrollo de sus estudios, incluso la retirada antes de tiempo, jóvenes con potenciales extraordinarios que les ha dejado fuera esa falta de humildad.

Una humildad descarriada lleva a una intensa falta de motivación.

"La evolución del Masaje y la Osteopatía: Cómo ha cambiado todo y qué se mantiene constante".

En estos 30 años he experimentado varios cambios sustanciales dentro de mi mundo profesional y laboral. El Masaje y la Osteopatía tuvieron mucho cambios desde sus inicios, el primero a partir del primer tercio del Siglo XX, el segundo en el último tercio del Siglo XIX. Creadores como el Dr. Vicente Lino Ferrándiz del Quiromasaje, (1920), y el Dr. Andrew Taylor Still de la Osteopatía, (1874), pasaron por muy difíciles momentos. Ambos fueron despreciados por el entorno médico de sus tiempos. 

Ferrándiz (Orcheta-Alicante. 1893) fue perseguido y encarcelado por «intrusismo» antes de licenciarse en Medicina, defendiendo siempre las técnicas manuales y la naturopatía. Defendía principios como «Las manos curan donde la máquina falla». Creó la primera escuela española de Quiromasaje en 1933, sentando dos bases científicas: anatomía profunda + sensibilidad táctil.


Still (Lee-Virginia. 1828) venía de la guerra de Secesión norteamericana, renunciando a una cirugía que se dedicaba a amputar miembros. Fue marcado profundamente por la muerte de tres de sus hijos por meningitis cerebro-espinal, sin que nadie pudiera hacer nada por ellos. La primera escuela de Osteopatía se funda en Estados Unidos. Defendió los axiomas de la Osteopatía: ley de la arteria; unidad funcional del cuerpo; la anatomía gobierna a la fisiología; la autocuración del cuerpo.

En todos estos años, la evolución de ambas profesiones se ha transformado en una fusión completa y la ciencia se incorpora como una diferencia importante, en la cuál se empieza a basar el desarrollo en la práctica.

“De la técnica a la escucha: Lo que 30 años palpando cuerpos me han enseñado.”

Combinar la Osteopatía y el Masaje tras 30 años de práctica posiciona no solo como un terapeuta, sino como un "artesano del cuerpo". En tres décadas, las manos han desarrollado una sensibilidad que ningún libro de texto puede enseñar.

Al principio de los tiempos me enfocaba en la técnica pura (el "ajuste" o el "nudo muscular"), pero hoy entiendo la globalidad del cuerpo. El concepto de la unidad de estructura y función. Cómo un dolor en el cuello suele ser el grito de auxilio de un pie o una pelvis mal equilibrada.

La integración de ambas disciplinas; El Masaje como el preparador del terreno (tejido blando, circulación, relajación del sistema nervioso). La Osteopatía como la arquitectura que busca el origen mecánico de la disfunción.

“El masaje calma el síntoma; la osteopatía interroga a la causa.”

 Los cambios en el paciente moderno

Cómo han cambiado las patologías desde los años 90 hasta la era del "text-neck" (dolor de cuello por móviles) y el sedentarismo digital actual. Cómo las técnicas manuales de Osteopatía y Masaje las hemos tenido que ir adaptando a los utensilios modernos que cada parte del cuerpo mueve de diferentes formas en 2026, lo que le lleva a diferentes formas de entender la lesión y su recuperación. 

También debemos hablar cómo nos hemos tenido que ir adaptando al nuevo deportista de élite. Ha cambiado totalmente el concepto físico, psíquico y técnico en el deporte, con lo que las lesiones han variado considerablemente. Estos efectos de lesión nos han hecho cambiar todos los conceptos de trabajo para la recuperación del deportista, cada vez más exigente. 

Y otro tanto padece el deportista social que practica diferentes modalidades, cada vez más experimentado, en consecuencia, más exigente también al ritmo de sus rendimientos.

Esto demuestra que se está actualizado en cuanto a la forma de trabajar que ahora tenemos. La verdadera sanación requiere tiempo y tacto. Lo que los músculos dicen y aún no sabía (y cómo lo aprendí en tres décadas).



El "Ojo Clínico".

Cómo ahora detecto problemas antes de que ocurran. Y me refiero a cómo enfoco el trabajo en la perspectiva de la persona que atiendo; en el lenguaje textual que adopta la persona; en la señalización de los signos que padece y le preocupa; de su lenguaje corporal; de la entonación en sus explicaciones; en el ansia de contarlo todo. La repetición de decenas de miles de personas atendidas en 30 años dan muchas posibilidades de adelantarse a lo que la persona que tiene un padecimiento necesita. Se crea automáticamente la habilidad de encajar más rápidamente en el cerebro lo que la boca de quien habla está expresando. Esto adelanta y reduce el trabajo a realizar para una buena exploración y una mejor intervención.

"La Lección."

Desde que en 2010 me encontré con algunas lesiones "habituales" que encontramos en nuestro trabajo, y no fuí capaz de regularlas cuando las afrontaba, este detalle me llevó a introducirme en un mundo desconocido para mí más allá de la experiencia en camilla, y este mundo es el llamado de la ciencia y de la tecnología. Ahora todo lo interpreto desde la investigación y práctica, tanto es así, que bajo tutelas siempre de los grandes maestros de mi medio, llegué a adaptar mi trabajo a normativas y exigencias europeas y mundiales y a realizar postgrado en evidencia científica.

Admitir un error de hace 15 años hace más confiable que fingir perfección. La experiencia no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa.

"Adaptabilidad a los cambios tecnológicos."

En 1996, mi gabinete no tenía conexión a internet y las decisiones se tomaban con una calculadora y mucha intuición... La información técnica o científica no era fácil de acceder. Utilizaba las bibliotecas públicas, revistas especializadas del sector, que no eran muchas, y más bien genéricas, y por supuesto, eran muy importantes las reuniones de trabajo, congresos, cursos, seminarios... Cuando llegaron los cambios tecnológicos hubo que adaptarse en un nuevo concepto de ordenar lo que se hacía en cada sesión con cada persona, cómo hubo que adaptarse a las nuevas formas de entrevistar por primera vez a una persona, y cómo hubo que adaptarse a Internet o a la telefonía móvil.

"Un toque de sabiduría."

En un mundo de "soluciones rápidas" de 15 minutos, los 30 años permiten defender la terapia manual lenta y consciente.

Después de 30 años, he aprendido que el cuerpo no se arregla, se acompaña en su proceso de autorregulación. Mis manos hoy escuchan más de lo que manipulan.

"Conclusión: Mirada al Futuro."

No me quiero quedar en la nostalgia, esto no me permitiría seguir avanzando y evolucionando. El aprendizaje nunca acaba.

Estos 30 años me han demostrado que la emoción de trabajar cada día buscando e interpretando soluciones a los problemas que la gente trae hasta nuestras camillas, hace que siga buscando en la ciencia, en la experiencia de otros compañeros, en el estudio para la evolución, dentro de todos los sectores de la medicina y las terapias complementarias como una forma de estar actualizado cada día. Esto me hace estar más emocionado que nunca.

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