
Sin embargo, en Osteopatía nos apoyamos en las diferentes experiencias clínicas que tenemos en cuanto al trabajo que realizamos en nuestros gabinetes de Osteopatía.
introducción
No queremos abordar desde este espacio la discusión en cuanto la procedencia de este paradigma que el cerebro reproduce como aviso a algo que aún no hemos identificado desde la ciencia y la experiencia. Se han realizado varios estudios de investigación para examinar la sensibilización neuronal en niveles superiores a lo largo de la vía interoceptiva, en particular:
- Tracto espinotalámico (Simone et al., 1991 ; Willis, 2002 );
- Tronco encefálico: médula rostroventral (Porreca et al., 2002 ); y núcleos trigeminales (Hu et al., 1992 ), especialmente el subnúcleo trigeminal caudal (Cao et al., 2013 ; Wang et al., 2013 );
- Diencéfalo, neuronas talámicas (Park et al., 2006 ; Kaneko et al., 2011 ), en la vía talámico-cingulada anterior (Shyu y Vogt, 2009), neuronas hipotalámicas (Peng et al., 2011 ; Daviu et al., 2014 ; Donnerer y Liebmann, 2015 ), en el eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal (Daviu et al., 2014 );
- Nivel telencefálico, incluida la corteza cingulada anterior (Wei y Zhuo, 2001 ), la amígdala (Neugebauer y Li, 2003 ) y la corteza insular (Qiu et al., 2014 )
Estos son artículos científicos de referencia en cuanto a las posibles procedencias de este tipo de patologías internas del cráneo y respuestas cerebrales. No son artículos muy modernos, sin embargo, es lo máximo encontrado en cuanto a la búsqueda de elementos que nos den una base de investigación. Desde luego, tampoco es la pretensión de desarrollar aquí esa investigación, aunque creemos necesaria e interesante.
En conjunto, los estudios sobre la sensibilización comienzan a demostrar que la sensibilización precoz (SP) es un fenómeno bien estudiado con vías biológicas claramente identificadas.
Uno de los motivos que barajamos en Osteopatía, y creemos a nivel general en la medicina y la investigación, es la procedencia desde una aspecto biopsicosocial, que sí abordamos desde la Osteopatía.
Los problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, afectan aproximadamente a una de cada ocho personas en todo el mundo. La pandemia de COVID-19 ha exacerbado estos problemas, provocando un aumento del 28 % tanto en la ansiedad como en la depresión a nivel mundial.¹-² Más allá del sufrimiento personal, los problemas de salud mental contribuyen a conductas problemáticas como el abuso de sustancias, la autolesión y las ideas suicidas, e imponen una importante carga económica.
Los tratamientos tradicionales como la psicoterapia y la psicofarmacología son eficaces, pero tienen limitaciones. Los tratamientos farmacológicos pueden causar efectos adversos como mareos, embotamiento emocional e incluso pensamientos suicidas.³-₄
El tratamiento manipulativo osteopático (TMO) es un método prometedor que ha demostrado potencial para reducir los síntomas de ansiedad y depresión.⁵-⁶ Mediante la aplicación de estas técnicas, los osteópatas podemos influir en el sistema nervioso autónomo (SNA) del paciente, promoviendo la relajación, aumentando la movilidad y reduciendo el dolor.⁷ La evidencia emergente sugiere que el TMO afecta regiones cerebrales involucradas en la regulación emocional, como la amígdala, la corteza insular y la corteza prefrontal, todas ellas cruciales para el procesamiento del estrés y la ansiedad.⁸ Estas regiones también están implicadas en la modulación de las respuestas del cuerpo al estrés, y su modulación a través de el TMO podría explicar las reducciones en el estrés y la ansiedad observadas en los resultados clínicos.⁹
Se ha demostrado que el TMO mejora la actividad parasimpática, reflejada en un aumento de la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC), lo que sugiere una mejora del tono vagal y una reducción de la activación simpática.¹⁰-¹¹
Hemos creído imprescindible realizar esta amplia introducción científica para asentar unas bases de conocimiento y demostrar al público y profesionales sanitarios más escépticos, de la necesidad de contemplar a la osteopatía como refuerzo en lo que hoy se utiliza en la medicina integrativa.
práctica osteopática
Queremos presentar un caso que llegó a este gabinete en Madrid desde Calgary (Canadá), de una mujer de 55 años, Ana, que trabaja en un departamento de Recursos Humanos. Es recomendada porque padece zumbidos internos y dolores de mandíbula derecha desde 2020. Su visita es en septiembre de 2025.
Nos hacemos cargo del caso porque por ese último signo de dolor, parece que tiene una procedencia somática articular, con lo que creemos que puede ser de nuestra competencia el poder ayudarla. Además, nos indica que sufre de dolor en toda la espalda.
Trabajamos con Ana en dos sesiones bien diferenciadas, con un espacio de tiempo entre sesiones de 3 días.
| Músculo Pterigoideo Interno |
| Músculo Angular del Omóplato |
En esta sesión empleamos técnicas de manipulación osteopáticas (TMO) para su articulación temporomandibular (ATM), por subluxación lateral; su 1ª vértebra cervical por bloqueo de movimiento en rotación izquierda; sincondrosis esfenobasilar (SEB) por bloqueo del lado derecho en extensión; hueso temporal izquierdo por bloqueo en rotación externa; punto 0 encontrado en el pabellón auditivo externo por un bloqueo en flexión; liberamos su 4º ventrículo cerebral (CV4) por una aceleración eléctrica; bajamos al hueso sacro para manipularlo por su conexión con el trabajo craneal realizado y por ser un centro neurológico y de movimiento importante; y agregamos su unión con la 5ª vértebra lumbar que venía bloqueada en rotación izquierda, coincidiendo con el bloqueo del hueso temporal de la cabeza.
En esta 2ª sesión siente cambios de tono en acúfenos al manipular el hueso parietal izquierdo.
Queda satisfecha de la evolución, teniendo en cuenta que el trabajo necesita de más seguimiento que, imagino, seguiremos en cuanto vuelva a España.
JOSÉ ENRIQUE GARCÍA G.
Osteópata profesional.
Máster en Osteopatía Bajo Evidencia Científica y Práctica Clínica
BIBLIOGRAFIA
²Organización Mundial de la Salud. Suicidio en el mundo en 2019: estimaciones de salud global. 2021
³Bet PM, Hugtenburg JG, Penninx B, et al. Efectos secundarios de los antidepresivos durante su uso prolongado en un entorno naturalista. Eur Neuropsychopharmacol. 2013;23:1443–51. doi: 10.1016/j.euroneuro.2013.05.001.
₄Baldwin DS, Anderson IM, Nutt DJ, et al. Tratamiento farmacológico basado en la evidencia de los trastornos de ansiedad, el trastorno de estrés postraumático y el trastorno obsesivo-compulsivo: una revisión de las directrices de 2005 de la Asociación Británica de Psicofarmacología. J Psychopharmacol. 2014;28:403–39. doi: 10.1177/0269881114525674.
⁵Saracutu M, Rance J, Davies H, et al. Efectos del tratamiento osteopático sobre factores psicosociales en personas con dolor persistente: una revisión sistemática. Int J Osteopath Med. 2018;27:23–33. doi: 10.1016/j.ijosm.2017.10.005.
⁶Sherman KJ, Ludman EJ, Cook AJ, et al. Eficacia del masaje terapéutico para el trastorno de ansiedad generalizada: un ensayo controlado aleatorizado. Depress Anxiety. 2010;27:441–50. doi: 10.1002/da.20671.
⁷Carvalho J, Nóbrega M. Terapias complementarias como recursos para la salud mental en la Atención Primaria de Salud. Revista Gaúcha de Enfermagem. 2019:38. doi: 10.1590/1983-1447.2017.04.2017-0014.
⁸Tramontano M, Cerritelli F, Piras F, et al. Cambios en la conectividad cerebral tras el tratamiento manipulativo osteopático: un ensayo aleatorizado controlado con placebo. Brain Sci. 2020;10:969. doi: 10.3390/brainsci10120969.
⁹Rechberger V, Biberschick M, Porthun J. Eficacia de un tratamiento osteopático sobre el sistema nervioso autónomo: una revisión sistemática de la literatura. Eur J Med Res. 2019;24:36. doi: 10.1186/s40001-019-0394-5.
¹⁰Carnevali L, Lombardi L, Fornari M, et al. Explorando los efectos del tratamiento manipulativo osteopático sobre la función autonómica a través de la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Front Neurosci. 2020;14:579365. doi: 10.3389/fnins.2020.579365.
¹¹Giles PD, Hensel KL, Pacchia CF, et al. La descompresión suboccipital mejora los índices de variabilidad de la frecuencia cardíaca del control cardíaco en sujetos sanos. J Altern Complement Med. 2013;19:92–6. doi: 10.1089/acm.2011.0031.




