26.7.26

Ciclismo y sus lesiones

 

Como cada deporte, el ciclismo tiene asociadas una serie de lesiones endémicas de esta actividad física. Conociendo su origen podemos evitar las consecuencias que acarrean. Y en caso de que la lesión se haya instalado, cómo tratarla de forma no invasiva.

Cito las diez más importantes, aunque no las únicas:

 

1.     Condromalacia rotuliana 

2.     Tendinitis rotuliana 

3.     Ligamento rotuliano interno 

4.     Tendinitis del cuádriceps 

5.     Tendinitis de la pata de ganso 

6.     Tendinitis de isquiotibiales 

7.     Tendinitis del tendón de Aquiles 

8.     Tendinitis de la banda iliotibial 

9.     Dolor de cuello 

10.   Lumbalgia 

Podremos observar al sufrir una de las ocho primeras lesiones, que tienen que ver mucho las unas con las otras, de hecho, si sufrimos alguna de ellas, irá emparejada alguna de las otras siete, o todas, lo cual se hace una lesión interesante de recuperar.

Y, ¿se pueden recuperar? Todas. Y de forma que se pueda seguir compitiendo o practicando de una forma completamente normal. Hablo una por una de cada lesión.

 

condromalacia rotuliana

 

El término condromalacia fue utilizado por primera vez por Büdinger en 1906, para describir una entidad clínica, que él creía de origen traumático, en la que había encontrado reblandecimiento y fisuras en la superficie articular de la rótula. Desde entonces, numerosos autores han dirigido su atención sobre esta patología rotuliana, y las numerosas denominaciones que se han usado para definirla han tenido en cuenta consideraciones de orden anatomo-patológico, patogénico o terapéutico como subluxación, mala posición, báscula, hipertensión o hiperpresión externa, deseje, etc. no dejando siempre en claro el concepto de que en todos los casos se trata de una entidad anatomo-clínica caracterizada por lesiones degenerativas del cartílago rotuliano, mas frecuente en las personas jóvenes, determinados por un desequilibrio anatómico y funcional de la rótula.

Se produce por una mayor presión de la rótula con el fémur, generando desgaste en el cartílago rotuliano. Uno de los motivos de producirse este desgaste cartilaginoso es por flexión excesiva de la rodilla y una hipertonía en los músculos del cuádriceps. Importante la altura del sillín que será causa primordial.


Sintomatología: Dolor en la parte anterior de la rodilla, detrás de la rotula, que aumenta al conducir, al bajar escaleras, al ponerse en cuclillas, o haciendo sentadillas. Suele acompañar al movimiento de la rótula un ruido como especie de rascado de cepillo.

Diagnóstico: Palpación ósea; Palpación de los tejidos blandos; Prueba de los arcos de movilidad; Pruebas neurológicas, (musculares, de sensibilidad, y reflejas)
Pruebas especiales: Maniobra de fricción o cepillo. 

Fricción / Cepillo

Apley

Smillie

Derrame / Chapoteo

Pruebas de lesiones osteopáticas

Debemos tener en cuenta que la rodilla es la articulación más grande del cuerpo. Es una articulación ginglimoide, que viene a ser como una bisagra modificada. Sus arcos de movilidad son muy amplios, por eso, en carga es susceptible a lesionarse con cierta facilidad.



Para una buena valoración clínica el osteópata tiene en cuenta los factores biomecánicos. El eje mecánico de la extremidad inferior corresponde a la línea que une la cabeza femoral con el centro de la articulación tibio-tarsiana.

Las deformidades en varo o valgo de la articulación pueden ser lesiones primarias o secundarias a la alteración de este equilibrio de fuerzas.

Las fuerzas de hiper-extensión localizadas destruyen el cartílago y progresivamente disminuyen la inter-línea articular comportando una deformación, bien sea en valgo o varo. La fuerza muscular que determina la extensión de la rodilla es el conjunto del cuádriceps.

Prevención: Hay que conseguir, en primer lugar, pedalear con la altura correcta del sillín. Comprobar entrenamiento, intentando reducir la intensidad y el uso de desarrollos largos, y por tanto utilizar pedaleo ligero, sobre todo a principio de temporada.

Potenciar los músculos del cuadriceps, extendiéndolo, (solamente los últimos 15 grados), para que el vasto interno se desarrolle, ya que es el músculo que, por excelencia, interviene en la estabilización de la rodilla. Evitaremos la extensión completa de la rodilla estando sentado. Evitar sentadillas, agacharse, correr cuesta abajo o escaleras abajo.

Tratamiento: Reflejar alineación anatómica, ya que las lesiones aparecen con más frecuencia en piernas valgas. Esto nos da una idea por dónde tenemos que actuar.

Al comenzar cualquier tipo de tratamiento osteopático lo primero que realizamos es un buen masaje de descarga en zona para aportar el nutriente necesario que el músculo va a necesitar en cuanto tengamos hidratada y detoxificada el área de lesión.

A continuación vamos a comprobar los ligamentos colaterales de la rodilla lesionada, que probablemente, por ese valgo nos vamos a encontrar con distensión en el ligamento lateral interno, o lo que es lo mismo con esguince lateral de rodilla. El osteópata o masajista deportivo trabajamos los esguinces de grado I y grado II.


Esto nos hace pararnos sobre el área a tratar durante varios minutos, (4 a 8), dependiendo el grado de lesión. La técnica a emplear es fricción transversa a las fibras ligamentosas.

Lo mismo vamos a hacer sobre el ligamento rotuliano, (área de inserción tibial del tendón rotuliano). Comprobamos el estado del ligamento para ejecutar la misma maniobra que en el/los ligamento/s rotuliano/s.

A continuación os presento una lámina sobre la fisio-patología de la fricción transversa a las fibras musculares.

Con esto nos aseguramos el recuperar en unas pocas sesiones la sujeción lateral de la rodilla.

Vamos a encontrarnos, como mencionaba al comienzo del artículo, con varias lesiones colaterales que he enumerado como diez de las principales lesiones del ciclista. Por ejemplo, tendinitis rotuliana, que la explico más adelante.


Y en cuanto a la rótula, tenemos que darla movilidad tanto lateral, como de ascenso y descenso, con la técnica descrita anteriormente y con las técnicas de normalización osteopáticas que vamos a encontrarnos, y que hablo de ellas de forma independiente al final del artículo.

Tendinitis rotuliana

El tendón rotuliano une las cuatro porciones de la musculatura anterior de la pierna a la tibia, pasando por encima de la rótula en forma de ligamento. 

Se llega a lesionar debido a un pedaleo repetitivo con la utilización de grandes desarrollos y con una posición adelantada del sillín en subidas prolongadas. Se producirá una tumefacción o dolor en el polo inferior de la rótula, que también puede ser externa o interna de la rótula. Otra de las causas de lesiones es un trastorno estático primario complicado con agotamiento funcional. 

La lesión evoluciona en dos etapas:

1.     El dolor aparece por encima del tendón, sin embargo, este sigue manteniendo una consistencia y volumen normal;

2.     Espesamiento y anquilosamiento del tendón. Aparecen pequeños nódulos duros, en algunos casos dolorosos.

Diagnóstico: Aquí la palpación se hace evidente en cuanto a textura más gruesa y dura de lo normal, acompañada de dolor. Comparamos ambos tendones rotulianos. Se muestra cuando existe una alteración anatómica de piernas en “X”, o cuando se produce rotación interna de tibia.

Prevención: Corregir posición del sillín. Buscar la posición antero-posterior neutra en el sillín, (mediante una plomada), ya que este problema aparece en sillines demasiado bajos o muy adelantados.

Tratamiento: En este tipo de lesión de inflamación tendinosa se hace indispensable el reposo. Para el masajista deportivo se nos hace más fácil si la lesión la podemos empezar a tratar de inmediato, en cuanto aparecen los primeros síntomas de cansancio en la pierna, o dolor. 

 En sesión comenzamos con masaje de descarga, es un masaje lento y profundo que busca la relajación de la musculatura, y aporte de sangre arterial que va a administrar nutrientes para poder reducir posteriormente la inflamación. El masaje de descarga es el anti-inflamatorio y analgésico natural más potente que se pueda ofrecer al organismo. El masaje va desde los pies hasta las ingles. Se utilizan fricciones ascendentes, amasamientos de cualquier tipo, combinados entre sí, y más fricción después de amasamientos. La duración total del masaje en una extremidad inferior puede ser de unos 5 minutos.

 Si ya han pasado 72 horas desde los primeros síntomas, los ciclistas no profesionales vienen mucho después de 3 días, a veces, hasta meses después, utilizamos las fricciones transversas y profundas de Cyriax, (ya lo hemos visto en la condromalacia rotuliana). Esta técnica la vamos a realizar durante unos 12 a 16 minutos en 3 a 4 series en la misma sesión, que iremos compartiendo con maniobras de vaciados. A medida que la reducción en las siguientes sesiones se vaya evidenciando, los tiempos de Cyriax se irán reduciendo progresivamente.

En las primeras sesiones, si lo vemos oportuno por el engrosamiento de la fibrosis, podemos poner dos a cuatro ventosas sobre las terminaciones tendinosas de los vastos y del recto anterior, así como en su unión mio-tendinosa. 

 Lo que con las ventosas buscamos es la optimización de la circulación local, a través de la limpieza de los residuos capilares que se han necrosado.

Las dejamos actuar con una absorción que la persona aguante durante 8 minutos. No se hace en más de una sesión.


Por supuesto, vamos a buscar lesiones colaterales que hayan producido las posiciones que ha generado la lesión. Especialmente, en tejidos conectivos buscamos esguinces de ligamentos rotuliano o laterales. Y las pruebas de movilización tibio-femoral y peroneal. También revisión de meniscos.

Nos podemos ayudar en las sesiones que estimemos oportunas de un buen vendaje neuro-muscular para que no exista fibrosis entre las capas profundas de la piel y las fascias.

Después, entrenamiento suave en llano, las posiciones que he recomendado, e ir buscando en días posteriores aumentos progresivos de fuerza y duración del entrenamiento.

Ligamento rotuliano interno

Hablamos del ligamento lateral interno, también llamado medial. También es posible que se pueda dañar el ligamento antero-lateral, recientemente descubierto. 

Esta lesión se delata por la producción de dolor en la parte interna de la rodilla. Se puede tratar de una ligamentitis, su frecuencia es mucho menor que el de las lesiones de las inserciones tendinosas. Son dolencias crónicas y puntuales. Lleva consigo un diagnóstico difícil, que exige una eliminación severa de secuelas de esguinces u otros estados patológicos para-articulares y articulares. En cualquier caso es una lesión de tipo inflamatorio, con lo cuál, cuando se produce la lesión, dentro de las 48 primeras horas habrá que reducirla con frío, para después ir aplicando calor, (crioterapia-termoterapia).

 Por otra parte, la lesión más común que encontramos, y que nos viene a nuestros gabinetes de osteopatía, es por esguince. 

 El esguince es una separación violenta y momentánea de las superficies articulares por efecto de un choque o un traumatismo, o de un movimiento brusco. Dependiendo de la magnitud de la lesión el esguince se clasifica en tres grados:

  1. Primer grado, (esguince leve). Se da cuando la distensión de las fibras ligamentosas alcanza aproximadamente un 50% de su capacidad de estiramiento. Existe dolor y ligera incapacidad funcional. A la palpación produce dolor leve. 
  1. Segundo grado, (esguince moderado). Ya existe rotura parcial ligamentosa. No hay estabilidad articular. Existe dolor con incapacidad funcional. A la palpación existe dolor, el masajista deportivo nota rugosidad y fibrosis en uno o varios puntos del recorrido del ligamento. A veces, en los primeros dos días aparece edema. 
  1. Tercer grado, (esguince grave). Se produce rotura total del ligamento, se parte en dos o más partes. Existe una marcada inestabilidad articular. Presenta dolor, incapacidad funcional, movilidad muy alterada, posible deformación. Prácticamente no se puede ni palpar por el extraordinario dolor. Hay gran edema y hemorragia.

Recomendaba anteriormente frío inmediatamente cuando se produce la lesión, reposo al menos de dos días con la pierna en alto. Lo primero que se hace en el protocolo hospitalario es un vendaje o férula. Desde luego, con una inmovilización total lo que vamos a conseguir es:

 Sintomatología: Chasquidos en cada pedaleada, puede estar generado por la utilización excesiva del ligamento que se encuentra situado entre la rótula y la parte interna de la rodilla, o la irritación de la banda de tejido fibroso engrosado de la rodilla.

Prevención: Corregir posición del sillín, hasta posición antero-posterior neutra, o altura del mismo. Aligerar desarrollos, (mayor cadencia de pedaleo), y evitar entrenamientos intensos en subidas. Alinear correctamente las piernas mediante calzas o elevadores, ya que dicha patología se presenta con mayor frecuencia en rodillas en “X”, o en rotación tibial interna. 

Tratamiento: Tratamos los dos primeros grados.

·         Anquilosamiento articular de la rodilla por calcificación; 

·         Degeneración del cartílago por falta de deslizamiento y nutrición de la sinovial; 

·         Si hablamos de personas mayores, osteoporosis debido a la disminución del movimiento; 

·         Atrofia muscular con perdida de volumen, elasticidad y capacidad de contracción, debido a la acumulación de metabolitos y a la falta de respuesta nerviosa; 

·         Pérdida de funcionalidad propioceptiva; 

·         Falta de vascularización. 

Es decir, entramos en una espiral descendente que lo único que provoca es la repetición de la lesión en cuanto pisamos una chinita.

 Si existe inflamación, lo primero que hacemos son un par de sesiones de drenaje linfático manual para reducir el edema y recuperar la vascularización. Tras estas dos-tres sesiones comenzamos con un trabajo de masaje en el desarrollo de la pierna, al igual que aplicábamos en las lesiones anteriormente descritas y F.T.P., de Cyriax. Contactactamos con la fibrosis o distensión del ligamento y respetando la norma de no dolor comienzamos con la fricción. Mismo tiempo que escribía en la anterior lesión. 

Podemos apoyarnos de dos tipos de vendaje. Uno, el funcional. Este es un vendaje tenso, compresivo, que se aplica para dejar sin acción de movimiento la zona ligamentosa lesionada. 
Por este motivo, no lo dejamos más de dos días, momento en que volvemos a aplicar la misma tecnología que la anteriormente iniciaba en primera sesión.

De esta forma, después de la respuesta propioceptiva que hemos ocasionado con las técnicas que hemos utilizado en sesión, la rodilla queda completamente inmovilizada en la función de rotación externa y abducción; con esto no se produce más lesión. 


El segundo tipo de vendaje que podemos utilizar el kinesiotape, o vendaje neuro-muscular. Este tipo de vendaje pretende mantener deslizante la hipo-dermis del tejido fascial. Depende como lo coloquemos conseguirémos un estado de sedación durante el periodo que está colocado el tape, bien tonificamos, bien relajamos. Generalmente, solemos colocarlo de forma que potencie la acción de la sesión de masaje, es decir, para sedar, una tira desde la parte más baja del ligamento hasta la más alta. Aquí os presento tres diferentes posiciones del tape. 


En la primera foto abrimos en la zona medial del ligamento para que reabsorba la fibrosis que hemos estado limpiando durante la sesión de masaje. Tiempo de duración: 3 a 5 días.

La segunda foto nos mantiene el ligamento más condensado en la zona de lesión, al mismo tiempo, la tira negra nos mantiene la rótula elevada para dejar de distender el ligamento lateral. También es válido si existe lesión en el ligamento rotuliano. Tiempo de duración: 3 a 5 días.

En la tercera foto llevamos con una media tira ambos ligamentos laterales, (interno y externo), hacia el tendón del cuádriceps, quien va a agradecer la falta de tensión que va a notar. Tendremos que valorar qué resultado queremos con las tiras de colores. Tiempo de duración: 3 a 5 días.

La ventaja de estos es que se pueden mojar.

En un esguince leve, bien cogido a tiempo, son dos a tres sesiones en una semana, las que nos van a hacer falta para recuperar completamente la lesión.

 En un esguince moderado vienen siendo unas cinco a ocho sesiones en dos a tres semanas de tiempo.

 El tratamiento de un esguince de tercer grado pasa por el quirófano. Tras la retirada del yeso se deberán solventar las secuelas de la intervención quirúrgica y de la inmovilización. Utilizamos masaje revulsivo, después de descargar, sobre la articulación y ligamento, a base de fricciones profundas y rápidas y pinzados rodados. Vaciados lentos y profundos.  

 Después trabajo de potenciación para ir recuperando la musculatura de la pierna.

 

Tendinitis de cuádriceps


Hemos hablado de la tendinitis rotuliana que se crea por debajo de la rótula. La tendinitis del cuádriceps que nos ocupa ahora, se produce por encima de la rótula. Es una tendinitis más delicada, ya que ocurre en la inserción común de los cuatro potentes músculos de la cara anterior del muslo.

 Los ciclistas suelen comentar sobre la aparición de una zona de dolor indeterminada en la parte superior de la rótula.

Sintomas: aparición de zonas difusas, sensibles a la palpación, por encima de la rótula, externa o internamente.

Prevención: corregir la posición del sillín, y situar en posición antero posterior neutra, puesto que aparece en sillines demasiado adelantados, o bajos. Se puede generar por una utilización excesiva de desarrollos. 

Aparece en rodillas arqueadas "O", (varo), por lo que habrá que colocar separadores entre la biela y el pedal para ampliar la anchura de apoyo y mejorar la alineación de la cadera.

Puede también aparecer en piernas en “X”, (valgo). En tal caso colocaremos plantillas o cuñas con la intención de elevar el apoyo del pie lesionado.

En cuanto se refiere al tratamiento manual, remitimos al lector al tratamiento de la tendinitis rotuliana.

Tendinitis de la pata de ganso


La pata de ganso superficial, (pes aserinus), es el nombre que recibe la inserción de tres tendones de la parte superior de la tibia, concretamente en su cara interna.

  • Sartorio.
  • Recto interno, (también llamado Grácil)
  • Semi-tendinoso.

¿A qué se debe el nombre? Pues sencillamente a que la forma en que insertan los tres tendones recuerda a la pata de un ave. De ahí se le puso ese peculiar nombre.

Esta lesión puede ser debida a un aumento de la presión del tendón de la pata de ganso.

Síntomas: dolor en la parte interna de la rodilla.

Prevención: corregir altura del sillín, bajándole, puesto que una excesiva extensión de la pierna, provoca un aumento de la presión en la rodilla. 

Reducir distancia entre los pies, acercándolos a la biela, reducir la longitud de las bielas.

Tratamiento: Remitimos también al lector al tratamiento de las tendinitis anteriores descritas. El masajista deportivo tiene que diferenciar bien cuál de los tres tendones ha sido dañado, puede ser desde uno hasta los tres.

Tendinitis de los isquiotibiales


Cuando hablamos de los músculos isquiotibiales nos referimos a los tres músculos posteriores del muslo:

  • Semi-membranoso;
  • Semi-tendinoso;
  • Bíceps femoral.

Aquí suele ocurrir que es en la zona más proximal a la pelvis donde se desarrolla la lesión inflamatoria del tendón. Y aún siendo tres vientres musculares, encontramos cuatro cabezas tendinosas, ya que el bíceps femoral tiene dos terminaciones, una corta que nace en la línea áspera del fémur, y otra larga que nace en la parte más exterior del fémur.


Síntomas: tirantez de los músculos isquiotibiales que puede provocar dolor en la parte posterior de la rodilla.

Prevención: bajar la altura del sillín, y adelantar el sillín, provocan una reducción en la tensión de los músculos. Evitar dejar caer los talones cuando utilizamos grandes desarrollos y potenciar los músculos para evitar debilidad frente al cuadriceps.

Tratamiento: Los mismos recursos que en la tendinitis de la pata de ganso.




Tendinitis del tendón de Aquiles

Este tipo de inflamación es primaria por sobrecarga, o trauma directo, (impacto), o secundaria a un esguince no tratado.

Síntomas: molestias o dolores en la parte postero-interna de la pierna, producida por una sobrecarga en la utilización del tendón.

Prevención: vigilar una posición retrasada del pie respecto al eje del pedal, sobre todo en pendientes exigentes. Cuando existe dismetría de extremidades, la pierna mas corta será la que tenga mayor posibilidad de sufrirlo. Cuidado con los cambios de calzado y de sistemas de pedales; hay que adaptarlos antes de hacer un uso intensivo de ellos.

Tratamiento: Aquí el trabajo va a tratar, como en los anteriores tipos de tendinitis, de reducir la inflamación del tendón. Sin embargo, en esta zona del cuerpo, el osteópata o masajista deportivo tendrá que reducir los esguinces que se puedan haber producido anteriormente, tanto en tobillos como en rodillas, ya que si se deja esta lesión, la tendinitis volverá a reproducirse. 

En cuanto al tendón de Aquiles, descargamos bien la musculatura posterior de la pierna, (tríceps sural), es decir, gemélos y sóleo. Se limpian posteriormente las caras externas del tendón, sus paredes, con fricciones profundas recorriendo todo el tendón durante 2 a 3 pasadas, (es bastante doloroso).



Por último, fricciones transversas y profundas en el área lesionada del tendón. Si lo cogemos muy a tiempo, en cuatro a seis sesiones tendremos el tendón completamente restablecido.

 



Tendinitis de la banda ilio-tibial

La banda ilio-tibial, o cintilla ilio-tibial, es una línea dura que la tenemos en el lateral externo del muslo. Viene desde la espina iliaca antero-superior, (E.I.A.S.), hasta la parte baja de la meseta tibial.

Síntomas: se genera un dolor intenso, punzante en la cara externa de la rodilla, que hace reducir de forma considerable la potencia de la pedalada.

Prevención: debido a un rozamiento repetitivo de esta banda y el fémur se puede producir la tendinitis. Hay que evitar el uso de sillines demasiado elevados. Corregir la altura y posición del sillín, puesto que aparece en sillines demasiado elevados o retrasados. Valorar la alineación anatómica, corrigiendo posibles rotaciones tibiales internas. Evitar entrenamientos continuados en cuestas exigentes. De manera especial hay que realizar ejercicios de estiramiento previos al entrenamiento.

Tratamiento: ídem de las anteriores tendinitis del muslo. En muchas ocasiones, con un trabajo distinguido de masaje con pulgar, de distal a proximal de la cintilla, se crea un proceso de reabsorción de los productos tóxicos creados, que arrastramos de tal forma que es recogido por el caudal venoso, (de retorno), y se consigue la eliminación de la lesión en muy poquitas sesiones, dos a tres.

 

Dolor de cuello

Salimos de los procesos inflamatorios tendinosos y nos metemos en un espectro mucho más amplio de trabajo.

Diagnóstico: la posición habitual del ciclista, mirada al frente de manera fija, genera una contracción prolongada de los músculos de la nuca y los hombros, provocando una hiper-extensión del cuello, principal causa de la cervicalgia o dolor de cuello.

Prevención: actuar sobre el sobreuso o distribución anómala de los pesos; normalmente la mayor parte del peso se transmite al sillín y, en menor cuantía, al manillar. Cuando el sillín está adelantado, esa distribución varía y provoca dolor de cuello. Si la distancia entre sillín y potencia es mayor y, sobre todo, existe un descenso de las manetas del freno, se genera dicho dolor. Realizar maniobras de estiramiento durante el entrenamiento, cambiar posición de manos, miradas laterales, estirar el cuello y en muchos casos, reducir presión de los neumáticos. Neumáticos más anchos.

Etiología: El dolor de cuello, como ya indicamos, es producido por malas posiciones de estrés mecánico prolongadas. Con esto, se van a desarrollar tres tipos de lesiones de tejidos blandos que nos va a llevar a bloqueo articular:

  1. Contracturas musculares; 
  2. Distensiones musculares; 
  3. Puntos gatillo mio-fasciales.

No queremos aquí hacer un extenso tratado de fisiología sobre la contractura muscular por fatiga, pero resumirémos que cuando se prolonga la estimulación del músculo se producen fenómenos vinculados a la fatiga. La tensión tetánica disminuye, (el tétano muscular, producido por la fusión de los espasmos simples, es la modalidad normal de contracción de los músculos esqueléticos), y se da una relajación no uniforme hasta la contracción por fatiga.

+ información sobre la fisiología de la contractura muscular en este blog: https://jeosteopatia.blogspot.com/2022/08/contracturas-musculares.html

La contractura muscular, sin seguir profundizando en la fisiología, es un estado de alta resistencia fija al estiramiento pasivo de un músculo, resultante de fibrosis en los tejidos que dan sostén a los músculos de las articulaciones, o de trastornos en las fibras musculares.

Esto lleva a lo que conocemos como cervicalgia. Se encuentra siempre bloqueo articular. Así, vamos entrando en las posibles causas, además de las forzadas posiciones del ciclista, de la cervicalgia. Enumero algunas, aunque me voy a centrar en la contractura muscular:

  • Osteo-artritis en las carillas articulares, generalmente, de la columna cervical inferior.
  • Artritis reumatoide, que produce sub-luxación atlanto-axoidea, (primera y segunda vértebras cervicales), o mala alineación vertebral.
  • Artritis crónica juvenil.
  • Espondilo-artropatía seronegativa como la espondilosis anquilosante y la artritis psoriásica.
  • Traumatismo.
  • Prolapso del disco intervertebral, (protrusión o hernia discal)
  • Osteomielitis.
  • Tumores primarios o metastásicos.
  • Absceso epidural.

Todo lo anterior desde un punto de vista reumatológico.

Tratamiento: Aparte fármacos, que van a dificultar la práctica del deporte, y a nivel profesional van a sufrir de dopaje, el tratamiento pasa por las manos del masajista deportivo o del osteópata. 

Se realizan relajaciones post-isométricas, estiramientos musculares, vibraciones en la zona de lesión, presiones y renovaciones venosas.

Comenzamos con un buen masaje en espalda, acentuando las regiones de hombros y cuello. Una vez oxigenada la zona actuamos:

  • Contractura muscular: Fricción transversa a la fibras del músculo contracturado, buscando con la mano contraria acercamiento de las fibras para relajarlas. Esta técnica se aplica durante unos 8 a 12 minutos.


Posteriormente se realizan estiramientos musculares cuya pretensión es de elastificar las fibras musculares. Son unos 10 segundos con un punto de tensión.

· Distensión muscular: La acción es la misma que en la contractura, incluyendo los estiramientos musculares, (en la imágen anterior y de al lado vemos el ejemplo del músculo angular del omóplato y fibras superiores del músculo trapecio), pero al contrario que en la contractura muscular, aquí no buscamos acercar las fibras del músculo con la otra mano, sino todo lo contrario, buscamos tensión, como si se tratara de un tendón. Aquí, las fibras van a estar muy fibrosadas, trenzadas, con lo que nos hace falta llegar a la lesión tensionando el espectro "retorcido".

· Punto gatillo miofascial: Esto es ya una lesión de tejido conjuntivo envolvente a las fibras musculares, es decir, la fascia. 

Se produce conjuntamente a la contractura o distensión. Es una rotura aponeurótica.








Nos hablaba el Dr. J. Vázquez Gallego que el síndrome de dolor miofascial asociado a puntos gatillo, es una disfunción neuro-muscular con tendencia a la cronicidad. De ahí la importancia de actuar de inmediato sobre esta lesión.

La técnica que aplicamos es directa en el punto fibrosado, encallecido, con el dedo pulgar o el índice apoyado por el dedo medio, o viceversa. La presión la realizamos entre 45 a 90 segundos, dependiendo del nivel de cesión que se vaya produciendo durante esta técnica que se llama de Jones o digito-presión, propia de las técnicas de Shiatsu. Posteriormente, el estiramiento se hace indispensable, yendo a los extremos de la zona lesionada y manteniendo una tracción contrariada de ambos extremos durante unos 7 a 10 segundos.

Iremos notando cómo va cediendo la lesión progresivamente, insistimos, cogida a tiempo, en muy poquitas sesiones.

Después del tratamiento de los tejidos blandos nombrados y explicados, observamos el comportamiento de la columna cervical y dorsal, llegando tan abajo como haga falta. Algo que también haremos en la siguiente lesión de la que voy a hablar, pero esa en sentido ascendente.

Rectificamos la falta de deslizamiento articular con maniobras, si nos permite la estructura y tensión del deportista, directas.


Lumbalgia

Son las dos zonas lordóticas de la columna, la lumbar y la cervical, es decir, la curvatura es anterior, con lo cual en las posiciones de ciclismo se tensan más.

Diagnóstico: a pesar de que el uso de la bicicleta está aconsejado para la rehabilitación, puesto que reduce las cargas sobre la columna vertebral y extremidades inferiores, cuando nos encontramos en situaciones anómalas, pueden provocar dolor e incapacidad de las mismas.

Prevención: situar la altura del sillín de manera adecuada, puesto que si está alto puede generar una hiper-extensión de la zona lumbar.

Posición del pie: cuando se utilizan desarrollos largos se retrasa el taco generando un adelantamiento del pie, lo que causa una alteración del golpe del pedal, fatiga del cuadriceps, y lumbalgia por esfuerzo.

Adelantar el sillín: una posición retrasada de sillín causa un aumento de la curvatura lumbo-sacra, y por ende, un aumento de tensión lumbar.

Posición demasiado erecta: aunque en principio relaja, puede provocar una compresión de los discos generando lumbalgia.

Bielas demasiado largas: provocan un estiramiento de los músculos glúteos provocando lumbalgias.

Tratamiento: Viene siendo muy parecido al que aplicamos en la región cervical. El tipo de lesiones que nos encontramos son las tres expuestas en la región cervical, es decir, contractura muscular, distensión muscular, y punto gatillo miofascial. El tratamiento osteopático pasa también por devolver el buen deslizamiento articular en las apófisis facetarias. Buscar lesiones en columna dorsal, en consecuencia también buscamos falta de movilidad o sub-luxaciones en costillas, esternón y clavículas. 

Con esto dejo expuestas las principales lesiones que atendemos en nuestros gabinetes a los ciclistas, tanto amateurs como profesionales.

 El protocolo nos exige, especialmente en deporte de élite, la supervisión del médico deportivo especialista en ciclismo. En todo caso, el osteópata no interviene en la medicación, ni el tratamiento aparatológico que el fisioterapéuta pueda realizar como complemento a todo lo expuesto.

 Mantuvimos hace unos días una conversación al respecto, con un buen colega de Coruña, (España), Javier Soya Sainza, de Soco Osteopatía, el cuál atiende a un equipo de ciclismo. Me decía lo siguiente:

"La verdad es que nuestros ciclistas van teniendo suerte. Se cuidan bastante y afortunadamente, por ahora, no han tenido lesiones graves. Sí he observado una tendencia a padecer tendinopatías en la pata de ganso, que suele coincidir en atletas que combinan el ciclismo con el atletismo. Yo le echo la culpa a que dentro de todo el cuadriceps se tiende a descuidar el sartorio, aunque es una conjetura que puede no tener demasiada base. Aún así, las ligamentitis del lateral interno son muy frecuentes por el propio ciclismo, pero he de señalar que en los amateur suele coincidir con lesiones viejas sin tratar, que han alterado la alineación estructural".

 Por otro lado, se hace indispensable un buen estudio biomecánico del ciclista. Dejamos, lo que nos parece un artículo sobre el estudio biomecánico, indispensable para el ciclista, escrito por Victor Calsamiglia, Analista Biomecánico

 http://cyclistlab.com/victor-calsamiglia-analista-biomecanico/

 

"La técnica de la pedalada perfecta” 

Técnica de la pedalada perfecta + biomecánica = aumento de confort y potencia. 

La eficacia en el pedaleo es algo que a todo ciclista debería de preocuparle, ya que en cómo pedaleemos recae gran parte de la comodidad y la potencia que adquirimos en la bicicleta, sin descuidar la prevención de lesiones

Desde que comenzamos  a montar en bicicleta cuando somos niños, y hasta que llegamos a la edad adulta, recorremos un largo camino donde nuestro interés va cambiando y lo que antes era un simple divertimento puede convertirse en un hobby que nos atrapa, y como en todos los hobbys, la perfección y la eficiencia son muy importantes. 

Analizando a los ciclistas podemos ver que es un colectivo muy interesado en los avances científicos y técnicos que les ayuden a correr un poco más, a ir más cómodos y, en definitiva, a sacar mayor rendimiento a su deporte consiguiendo una mayor higiene postural. 

 La pedalada perfecta  y sus fases. 

Últimamente se ha extendido mucho la idea del pedaleo redondo entre la comunidad ciclista. 

El pedaleo redondo es aquel en el que se ejerce fuerza en todo el recorrido de la biela, tratando, en hipótesis, de conseguir un toque mucho más eficiente, haciendo trabajar todos los músculos del tren inferior. 

Dicho trabajo provoca en las piernas una falta de retorno venoso, generación de un mayor índice de ácido láctico y, por consiguiente, una fatiga prematura. 

La pedalada, (pedal inercial), óptima y eficiente consta de dos fases: fase de empuje, (de los 0 grados a los 180 grados de la circunferencia que dibujan las bielas, si el plato fuese un reloj sería de las 12 a las 6), y fase de recuperación, (de las 6 a las 12 de las agujas del reloj)

El objetivo será facilitar la ejecución de dos movimientos que se enlazan durante la fase de fuerza del pedaleo. Durante esta fase debemos ejecutar una óptima extensión de cadera, (glúteos), que se enlace con la potente extensión de rodilla, (cuádriceps). Glúteos y cuádriceps son dos músculos tremendamente potentes y son los encargados de trabajar al enlazar el movimiento de extensión de cadera y rodilla. (Stephen Lardson; USA Cycling Coach)

Por lo tanto, la técnica de pedaleo más adecuada para el ciclista, será aquella que someta a estos músculos a contraerse, para empujar los pedales en dirección perpendicular al suelo en el momento adecuado de la circunferencia que dibujan las bielas. Ése es el gesto que tenemos que realizar desde el sillín para pedalear de forma óptima y eficiente, ya que ése es el movimiento más potente que podemos realizar; lo ejecutan músculos grandes y fuertes. 

Durante la fase de recobro, el pedal sube con la inercia que aplica la pierna que se encuentra en la fase de empuje. El pedaleo óptimo y eficiente será el que consiga unir las fases de fuerza de las piernas, combinando de manera fluida y sin fases acentuadas la extensión de cadera y extensión de rodilla. Durante la fase de recobro el pie seguirá al pedal simplemente no pesando a la pierna que empuja; la musculatura que podría intervenir durante esta fase para flexionar la rodilla y flexionar la cadera, lamentablemente, es muy débil. Se sobrecarga y acorta con mucha facilidad y no es apta para emitir cargas durante un período de tiempo extenso. 

Por otro lado, es de suma importancia que el talón pueda recorrer la fase de fuerza en una posición neutra respecto de la tibia, (90º). La neutralidad del talón condicionará directamente la musculatura que intervendrá para extender la cadera y rodilla. 

Naturalmente, existen infinidad de parámetros que alterarán la técnica que podrá utilizar el ciclista; tibias varas, asimetrías pélvicas, rotación de cadera, deficiencias en los apoyos plantares, elasticidad muscular, escoliosis, flexibilidad articular, y el posicionamiento sobre la bicicleta. Estos y otros muchos parámetros alteran la interacción del ciclista sobre su bicicleta, y por lo tanto, tienen una incidencia capital en su técnica de pedaleo afectando al confort y rendimiento. Para poder hacer uso de una técnica adecuada, será imprescindible encontrar antes apoyos estables sobre la bicicleta. Para ello deberemos de atender a las características anatómicas del ciclista, y sobre todo, a su funcionalidad. Conseguiremos una biomecánica sana atendiendo a ambos parámetros; características y funcionalidad. 

 El torque de pedalada,  herramienta indispesable

La lectura de la gráfica que dibuja nuestro patrón motor servirá para definir qué músculos intervienen al pedalear y cuándo lo hacen durante la fase de fuerza del stroke. Es una herramienta que ayuda a objetivizar “la optimización de nuestro potencial”. Por consiguiente, nos ayuda a identificar patologías que pudieran existir en la anatomía del ciclista, y la incidencia que tendrían en su biomecánica. Las características de la anatomía que presente el ciclista, (rotaciones de cadera, asimetrías en longitud de las piernas, pronar/supinar, patologías de columna…), y la técnica que utilice tendrán una afectación directa a su biomecánica. Los datos se objetivizarán en la pantalla. Lectura del “Torque” de un ciclista.

 Recursos contraproducentes

La combinación de las características y funcionalidad que presente la anatomía del ciclista, y el reglaje de la bicicleta alterarán la técnica que utilizará el ciclista, y por consiguiente, condicionarán los músculos que intervendrán al pedalear. Nuestro rango de movimiento articular y nuestra elasticidad nos convierten en adaptables, por ello, a pesar de errar las medidas de ajuste de la bicicleta, seguramente podremos ejecutar el “pedal stroke”. Como contrapartida, nos veremos obligados a recurrir a ingeniosas, ineficientes y peligrosas soluciones que alterarán de forma alarmante nuestra técnica y nuestra biomecánica. Aquí presentamos algunos de los recursos más extendidos entre la comunidad ciclista, para salvar las deficiencias en los apoyos sobre la bicicleta provocados por nuestra anatomía, o derivadas del reglaje de bicicleta.

Bajar el talón. “Talonear”. Frente a la incomodidad generada por la falta de altura del sillín a la hora de extender la rodilla, por falta de estabilidad en pies, es muy común recurrir a “talonear” con el objetivo de buscar la extensión de dicha articulación o buscar hacer palanca contra el pedal. Al bajar el talón se extiende la rodilla, pero se activa la musculatura isquiotibial, (necesaria pero débil para pedalear). Un sobreuso isquiotibial provoca la inhibición de la musculatura antagónica. Las consecuencias biomecánicas de este recurso son nefastas; estaremos pedaleando con los músculos más débiles, (isquiotibiales/flexores de rodilla), pero además, inhibiendo la musculatura óptima para pedalear, (cuádriceps/extensores rodilla). 

 “Talonear”, recurso muy extendido

“Empujar hacia adelante el pedal”; frente a la imposibilidad para poder extender correctamente la rodilla a causa de un sillín bajo o muy alto, o una inhibición de la musculatura extensora de cadera, (glúteos), es común encontrar ciclistas que recurren a empujar el pedal hacia adelante. Al aplicar fuerza en sentido horizontal a las bielas estaremos aplicando fuerza sobre la flexión de cadera en la parte alta de la fase de recuperación, (270 grados a 30 grados, de las 9 a la 1 de las agujas del reloj), donde casi no debería de existir fuerza alguna aplicada al pedal, ya que la otra pierna se encontrará en plena fase de fuerza. 

Los músculos flexores de cadera son músculos débiles. Ésta dinámica genera sobrecargas en psoas. Además, es una de las causas principales de lesiones en rótulas. Para extender la rodilla, la rótula admite una fuerza aplicada en sentido vertical, nunca en dirección horizontal. Una fuerza aplicada desde el fémur contra la rótula en sentido horizontal es muy lesiva; desgasta el cartílago. 

 Arrastrar hacia atrás y tirar del pedal hacia arriba 

Cuando arrastramos hacia atrás y tiramos del pedal hacia arriba durante la fase de recuperación, aplicaremos más fuerza a los pedales, pero activaremos de nuevo la musculatura isquiotibial, (flexores de rodilla). Al tirar del pedal hacia arriba en la fase de recuperación, exigiremos una demanda isquiotibial durante un período demasiado largo. 

Habrá más potencia momentánea pero, proporcionalmente, un desgaste isquiotibial demasiado grande. La inversión que supone “tirar del pedal hacía arriba” es claramente ineficiente. Se desgasta más de lo que se gana a medio plazo. Nuestra anatomía nos permite ser muy potentes extendiendo la rodilla, pero somos muy débiles flexionándola. 

 Diferentes técnicas de pedaleo en los mismos ciclistas 

Si bien el estudio del Dr. Coyle, es un buen indicio que un pedaleo más "redondo" no necesariamente es más eficiente, la diferente proporción de fibras musculares de ambos grupos complica la interpretación de los resultados. Para tener una comparación más directa un estudio del año 2007, (Korff et al, Effect of pedalling technique on mechanical effectiveness and efficiency in cyclists. Med Sci Sports Exerc. 39(6) 991-995), utiliza un único grupo de 8 ciclistas a los que se evalúa utilizando cuatro técnicas de pedaleo diferentes: 

  1. Preferred: pedaleo normal con su técnica habitual o preferida.
  2. Circling: pedaleo redondo enfatizando las transiciones en los puntos muertos superior e inferior.
  3. Pulling: pedaleo enfatizando tirar del pedal en la fase ascendente.
  4. Pushing: pedaleo enfatizando pisar el pedal en la fase descendente .

En los cuatro casos midieron las fuerzas aplicadas a los pedales y pudieron verificar el patrón de aplicación del torque.

 Conclusiones 

En nuestra anatomía encontramos grupos musculares muy grandes y fuertes apropiados para realizar el gesto de pedalear. Si conseguimos apoyos estables sobre la bicicleta y un reglaje de las medidas que atienda a nuestras necesidades, completaremos un gesto muy fisiológico; extensión de cadera y rodilla. La alteración de alguno de los parámetros de estabilidad y reglaje pervertirá nuestra biomecánica. Nuestra anatomía nos permite ser muy potentes extendiendo la rodilla y cadera, pero en comparación, somos débiles flexionando la rodilla y flexionando la cadera. Obtendremos el máximo rendimiento de nuestro esfuerzo y a la vez seremos eficientes en una dinámica que empuje siempre el pedal hacia “abajo”. 

Alejandro Lucía, 2005, (fisiólogo de la FETRI, Real Madrid, e ICEF): 

Utilizando marcadores en la sangre, (isotopos), encontró que en el pedaleo redondo, al no producirse una fase de bombeo-tension, (fase descendente pedalada), y otra de parónrelajación muscular, (fase ascendente pedalada), se produce anoxia muscular ya que al funcionar los grupos musculares muy potentes a la vez, no se puede producir retorno venoso. 

Koorf, 2007, (fisiólogo aleman), estudió dos grupos, uno pedaleando a pistón, y otro pedaleando redondo. 

La conclusión del estudio fue que el pedaleo redondo genera más potencia que el pedaleo a pistón, momentáneamente, con un gasto energético brutal que lo hace ineficaz a mediolargo plazo. 

EL PEDALEO REDONDO, (4 fases), ES UNA MALA SOLUCION SIN SOPORTE CIENTIFICO. 

 Al respecto de la biomecánica no puedo dejar de recomendar estos artículos científicos:

https://www.ciclografias.com/2016/05/06/la-importancia-de-la-biomec%C3%A1nica-para-evitar-lesiones-en-el-ciclismo/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21615188/ Efectos de la altura del sillín de la bicicleta sobre el riesgo de lesiones de rodilla y el rendimiento ciclista.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23312729/ Efectos del movimiento hacia adelante o hacia atrás en el sillín sobre las fuerzas en la articulación de la rodilla durante el ciclismo.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32948450/ La cinemática de la cadera y el tobillo son los predictores más importantes de la carga en la articulación de la rodilla durante el ciclismo.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25474095/ Torques articulares y fuerza patelofemoral durante el ciclismo con y sin asistencia a una sola pierna.

 

Este artículo ha sido una inspiración de mi hija Elsa, al cual me dio unos patrones para poderlo desarrollar. Gracias, Princesita mia. 


José Enrique García G. 

Osteópata Normativa Europea 16686/2015 

Máster en Osteopatía Bajo Evidencia Científica y Práctica clínica


30 años cuidando deportistas