Los
ciclistas suelen comentar sobre la aparición de una zona de dolor indeterminada
en la parte superior de la rótula.
Sintomas: aparición de zonas difusas, sensibles a la
palpación, por encima de la rótula, externa o internamente.
Prevención: corregir la posición del sillín, y situar en
posición antero posterior neutra, puesto que aparece en sillines demasiado
adelantados, o bajos. Se puede generar por una utilización excesiva de
desarrollos.
Aparece en rodillas arqueadas "O", (varo), por lo que habrá que colocar separadores entre la biela y el
pedal para ampliar la anchura de apoyo y mejorar la alineación de la cadera.
Puede
también aparecer en piernas en “X”, (valgo). En tal caso colocaremos plantillas
o cuñas con la intención de elevar el apoyo del pie lesionado.
En
cuanto se refiere al tratamiento manual, remitimos al lector al tratamiento de la
tendinitis rotuliana.
Tendinitis de la pata de ganso
La
pata de ganso superficial, (pes aserinus), es el nombre que recibe la inserción
de tres tendones de la parte superior de la tibia, concretamente en su cara
interna.
- Sartorio.
- Recto interno, (también llamado Grácil)
- Semi-tendinoso.
¿A qué se debe el
nombre? Pues sencillamente a que la forma en que insertan los
tres tendones recuerda a la pata de un ave. De ahí se le puso ese peculiar
nombre.
Esta
lesión puede ser debida a un aumento de la presión del tendón de la pata de
ganso.
Síntomas: dolor en la parte interna
de la rodilla.
Prevención: corregir altura del sillín,
bajándole, puesto que una excesiva extensión de la pierna, provoca un aumento
de la presión en la rodilla.
Reducir
distancia entre los pies, acercándolos a la biela, reducir la longitud de las
bielas.
Tratamiento: Remitimos también al lector al
tratamiento de las tendinitis anteriores descritas. El masajista deportivo tiene
que diferenciar bien cuál de los tres tendones ha sido dañado, puede ser desde
uno hasta los tres.
Tendinitis de los isquiotibiales
Cuando
hablamos de los músculos isquiotibiales nos referimos a los tres músculos
posteriores del muslo:
- Semi-membranoso;
- Semi-tendinoso;
- Bíceps femoral.
Aquí
suele ocurrir que es en la zona más proximal a la pelvis donde se desarrolla la
lesión inflamatoria del tendón. Y aún siendo tres vientres musculares,
encontramos cuatro cabezas tendinosas, ya que el bíceps femoral tiene dos
terminaciones, una corta que nace en la línea áspera del fémur, y otra
larga que nace en la parte más exterior del fémur.
Síntomas: tirantez de los músculos
isquiotibiales que puede provocar dolor en la parte posterior de la rodilla.
Prevención: bajar la altura del sillín, y
adelantar el sillín, provocan una reducción en la tensión de los
músculos. Evitar dejar caer los talones cuando utilizamos grandes
desarrollos y potenciar los músculos para evitar debilidad frente al
cuadriceps.
Tratamiento: Los mismos recursos que en la
tendinitis de la pata de ganso.
Tendinitis del tendón de Aquiles
Este
tipo de inflamación es primaria por sobrecarga, o trauma directo, (impacto), o
secundaria a un esguince no tratado.
Síntomas: molestias o dolores en la parte
postero-interna de la pierna, producida por una sobrecarga en la utilización
del tendón.
Prevención: vigilar una posición retrasada
del pie respecto al eje del pedal, sobre todo en pendientes exigentes. Cuando
existe dismetría de extremidades, la pierna mas corta será la que tenga mayor
posibilidad de sufrirlo. Cuidado con los cambios de calzado y de sistemas de
pedales; hay que adaptarlos antes de hacer un uso intensivo de ellos.
Tratamiento: Aquí el trabajo va a tratar,
como en los anteriores tipos de tendinitis, de reducir la inflamación del
tendón. Sin embargo, en esta zona del cuerpo, el osteópata o masajista
deportivo tendrá que reducir los esguinces que se puedan haber producido anteriormente,
tanto en tobillos como en rodillas, ya que si se deja esta lesión, la
tendinitis volverá a reproducirse.
En cuanto al tendón
de Aquiles, descargamos bien la musculatura posterior de la pierna, (tríceps
sural), es decir, gemélos y sóleo. Se limpian posteriormente las caras externas
del tendón, sus paredes, con fricciones profundas recorriendo todo el tendón durante
2 a 3 pasadas, (es bastante doloroso).
Por
último, fricciones transversas y profundas en el área lesionada del tendón. Si
lo cogemos muy a tiempo, en cuatro a seis sesiones tendremos el tendón
completamente restablecido.
Tendinitis de la banda
ilio-tibial
La
banda ilio-tibial, o cintilla ilio-tibial, es una línea dura que la tenemos en
el lateral externo del muslo. Viene desde la espina iliaca antero-superior,
(E.I.A.S.), hasta la parte baja de la meseta tibial.
Síntomas: se genera un dolor intenso,
punzante en la cara externa de la rodilla, que hace reducir de forma
considerable la potencia de la pedalada.
Prevención: debido a un rozamiento
repetitivo de esta banda y el fémur se puede producir la tendinitis. Hay que
evitar el uso de sillines demasiado elevados. Corregir la altura y posición del
sillín, puesto que aparece en sillines demasiado elevados o retrasados. Valorar
la alineación anatómica, corrigiendo posibles rotaciones tibiales internas.
Evitar entrenamientos continuados en cuestas exigentes. De manera especial hay
que realizar ejercicios de estiramiento previos al entrenamiento.
Tratamiento: ídem de las anteriores
tendinitis del muslo. En muchas ocasiones, con un trabajo distinguido de masaje
con pulgar, de distal a proximal de la cintilla, se crea un proceso de
reabsorción de los productos tóxicos creados, que arrastramos de tal forma que
es recogido por el caudal venoso, (de retorno), y se consigue la eliminación de
la lesión en muy poquitas sesiones, dos a tres.
Dolor de cuello
Salimos de los
procesos inflamatorios tendinosos y nos metemos en un espectro mucho más amplio
de trabajo.
Diagnóstico: la posición habitual del
ciclista, mirada al frente de manera fija, genera una contracción prolongada de
los músculos de la nuca y los hombros, provocando una hiper-extensión del
cuello, principal causa de la cervicalgia o dolor de cuello.
Prevención: actuar sobre el sobreuso o
distribución anómala de los pesos; normalmente la mayor parte del peso se
transmite al sillín y, en menor cuantía, al manillar. Cuando el sillín está
adelantado, esa distribución varía y provoca dolor de cuello. Si la distancia
entre sillín y potencia es mayor y, sobre todo, existe un descenso de las
manetas del freno, se genera dicho dolor. Realizar maniobras de estiramiento
durante el entrenamiento, cambiar posición de manos, miradas laterales, estirar
el cuello y en muchos casos, reducir presión de los neumáticos. Neumáticos más
anchos.
Etiología: El dolor de cuello, como ya
indicamos, es producido por malas posiciones de estrés mecánico prolongadas. Con
esto, se van a desarrollar tres tipos de lesiones de tejidos blandos que nos va
a llevar a bloqueo articular:
- Contracturas musculares;
- Distensiones musculares;
- Puntos gatillo mio-fasciales.
No queremos aquí hacer
un extenso tratado de fisiología sobre la contractura muscular por fatiga, pero
resumirémos que cuando se prolonga la estimulación del músculo se producen
fenómenos vinculados a la fatiga. La tensión tetánica disminuye, (el tétano
muscular, producido por la fusión de los espasmos simples, es la modalidad
normal de contracción de los músculos esqueléticos), y se da una relajación no
uniforme hasta la contracción por fatiga.
+ información sobre la fisiología de la contractura muscular en este blog: https://jeosteopatia.blogspot.com/2022/08/contracturas-musculares.html
La contractura
muscular, sin seguir profundizando en la fisiología, es un estado de alta
resistencia fija al estiramiento pasivo de un músculo, resultante de fibrosis
en los tejidos que dan sostén a los músculos de las articulaciones, o de
trastornos en las fibras musculares.
Esto lleva a lo que
conocemos como cervicalgia. Se encuentra siempre bloqueo articular. Así, vamos
entrando en las posibles causas, además de las forzadas posiciones del
ciclista, de la cervicalgia. Enumero algunas, aunque me voy a centrar en la
contractura muscular:
- Osteo-artritis en las carillas articulares,
generalmente, de la columna cervical inferior.
- Artritis reumatoide, que produce sub-luxación
atlanto-axoidea, (primera y segunda vértebras cervicales), o mala alineación
vertebral.
- Artritis crónica juvenil.
- Espondilo-artropatía seronegativa como la espondilosis
anquilosante y la artritis psoriásica.
- Traumatismo.
- Prolapso del disco intervertebral, (protrusión o
hernia discal)
- Osteomielitis.
- Tumores primarios o metastásicos.
- Absceso epidural.
Todo lo anterior
desde un punto de vista reumatológico.
Tratamiento: Aparte fármacos, que van a
dificultar la práctica del deporte, y a nivel profesional van a sufrir de
dopaje, el tratamiento pasa por las manos del masajista deportivo o del
osteópata.
Se realizan
relajaciones post-isométricas, estiramientos musculares, vibraciones en la zona
de lesión, presiones y renovaciones venosas.
Comenzamos con un
buen masaje en espalda, acentuando las regiones de hombros y cuello. Una vez
oxigenada la zona actuamos:
- Contractura muscular: Fricción transversa a la fibras
del músculo contracturado, buscando con la mano contraria acercamiento de las
fibras para relajarlas. Esta técnica se aplica durante unos 8 a 12 minutos.
Posteriormente se realizan estiramientos musculares cuya pretensión es de elastificar las fibras musculares. Son unos 10 segundos con un punto de tensión.
· Distensión muscular: La acción es la misma que en la
contractura, incluyendo los estiramientos musculares, (en la imágen anterior y de al lado vemos el ejemplo del músculo angular del omóplato y fibras
superiores del músculo trapecio), pero al contrario que en la contractura muscular,
aquí no buscamos acercar las fibras del músculo con la otra mano, sino todo lo
contrario, buscamos tensión, como si se tratara de un tendón. Aquí, las fibras
van a estar muy fibrosadas, trenzadas, con lo que nos hace falta llegar a la
lesión tensionando el espectro "retorcido".
· Punto gatillo miofascial: Esto es ya una lesión de tejido conjuntivo envolvente a las fibras musculares, es decir, la fascia. Se produce conjuntamente a la contractura o distensión. Es una rotura aponeurótica.
Nos
hablaba el Dr. J. Vázquez Gallego que el síndrome de dolor miofascial asociado
a puntos gatillo, es una disfunción neuro-muscular con tendencia a
la cronicidad. De ahí la importancia de actuar de inmediato sobre esta lesión.
La
técnica que aplicamos es directa en el punto fibrosado, encallecido, con el dedo
pulgar o el índice apoyado por el dedo medio, o viceversa. La presión la
realizamos entre 45 a 90 segundos, dependiendo del nivel de cesión que se vaya
produciendo durante esta técnica que se llama de Jones o digito-presión,
propia de las técnicas de Shiatsu. Posteriormente, el estiramiento se hace
indispensable, yendo a los extremos de la zona lesionada y manteniendo una
tracción contrariada de ambos extremos durante unos 7 a 10 segundos.
Iremos
notando cómo va cediendo la lesión progresivamente, insistimos, cogida a tiempo,
en muy poquitas sesiones.
Después
del tratamiento de los tejidos blandos nombrados y explicados, observamos el
comportamiento de la columna cervical y dorsal, llegando tan abajo como haga
falta. Algo que también haremos en la siguiente lesión de la que voy a hablar,
pero esa en sentido ascendente.
Rectificamos la falta de deslizamiento articular con maniobras, si nos permite la estructura y tensión del deportista, directas.

Lumbalgia
Son
las dos zonas lordóticas de la columna, la lumbar y la cervical, es decir, la
curvatura es anterior, con lo cual en las posiciones de ciclismo se tensan más.
Diagnóstico: a pesar de que el uso de la
bicicleta está aconsejado para la rehabilitación, puesto que reduce las cargas
sobre la columna vertebral y extremidades inferiores, cuando nos encontramos en
situaciones anómalas, pueden provocar dolor e incapacidad de las mismas.
Prevención: situar la altura del sillín de
manera adecuada, puesto que si está alto puede generar una hiper-extensión de
la zona lumbar.
Posición
del pie: cuando se utilizan desarrollos largos se retrasa el taco generando un
adelantamiento del pie, lo que causa una alteración del golpe del pedal, fatiga
del cuadriceps, y lumbalgia por esfuerzo.
Adelantar el sillín: una posición retrasada de sillín causa un aumento de la
curvatura lumbo-sacra, y por ende, un aumento de tensión lumbar.
Posición demasiado erecta: aunque en principio relaja, puede provocar una
compresión de los discos generando lumbalgia.
Bielas
demasiado largas: provocan un estiramiento de los músculos glúteos provocando
lumbalgias.
Tratamiento: Viene siendo muy parecido al
que aplicamos en la región cervical. El tipo de lesiones que nos encontramos
son las tres expuestas en la región cervical, es decir, contractura
muscular, distensión muscular, y punto gatillo miofascial.
El tratamiento osteopático pasa también por devolver el buen deslizamiento
articular en las apófisis facetarias. Buscar lesiones en columna dorsal, en
consecuencia también buscamos falta de movilidad o sub-luxaciones en costillas,
esternón y clavículas.
Con
esto dejo expuestas las principales lesiones que atendemos en nuestros
gabinetes a los ciclistas, tanto amateurs como profesionales.
El
protocolo nos exige, especialmente en deporte de élite, la supervisión del
médico deportivo especialista en ciclismo. En todo caso, el osteópata no interviene en la medicación, ni el
tratamiento aparatológico que el fisioterapéuta pueda realizar como complemento
a todo lo expuesto.
Mantuvimos hace unos días una conversación al respecto, con un buen colega de Coruña,
(España), Javier Soya Sainza, de Soco Osteopatía,
el cuál atiende a un equipo de ciclismo. Me decía lo siguiente:
"La verdad es que nuestros ciclistas van teniendo suerte. Se cuidan
bastante y afortunadamente, por ahora, no han tenido lesiones graves. Sí he
observado una tendencia a padecer tendinopatías en la pata de ganso, que suele
coincidir en atletas que combinan el ciclismo con el atletismo. Yo le echo la
culpa a que dentro de todo el cuadriceps se tiende a descuidar el sartorio,
aunque es una conjetura que puede no tener demasiada base. Aún así, las
ligamentitis del lateral interno son muy frecuentes por el propio ciclismo,
pero he de señalar que en los amateur suele coincidir con lesiones viejas sin
tratar, que han alterado la alineación estructural".
Por
otro lado, se hace indispensable un buen estudio biomecánico del ciclista.
Dejamos, lo que nos parece un artículo sobre el estudio biomecánico, indispensable
para el ciclista, escrito por Victor Calsamiglia, Analista Biomecánico.
http://cyclistlab.com/victor-calsamiglia-analista-biomecanico/
"La técnica de la pedalada
perfecta”
Técnica de la pedalada perfecta + biomecánica =
aumento de confort y potencia.
La
eficacia en el pedaleo es algo que a todo ciclista debería de preocuparle, ya
que en cómo pedaleemos recae gran parte de la comodidad y la potencia que
adquirimos en la bicicleta, sin descuidar la prevención de lesiones.
Desde
que comenzamos a montar en bicicleta cuando somos niños, y hasta que
llegamos a la edad adulta, recorremos un largo camino donde nuestro interés va
cambiando y lo que antes era un simple divertimento puede convertirse en un
hobby que nos atrapa, y como en todos los hobbys, la perfección y la eficiencia
son muy importantes.
Analizando
a los ciclistas podemos ver que es un colectivo muy interesado en los avances
científicos y técnicos que les ayuden a correr un poco más, a ir más cómodos y,
en definitiva, a sacar mayor rendimiento a su deporte consiguiendo una mayor
higiene postural.
La pedalada perfecta
y sus fases.
Últimamente
se ha extendido mucho la idea del pedaleo redondo entre la comunidad
ciclista.
El
pedaleo redondo es aquel en el que se ejerce fuerza en todo el recorrido de la
biela, tratando, en hipótesis, de conseguir un toque mucho más eficiente,
haciendo trabajar todos los músculos del tren inferior.
Dicho
trabajo provoca en las piernas una falta de retorno venoso, generación de un
mayor índice de ácido láctico y, por consiguiente, una fatiga prematura.
La
pedalada, (pedal inercial), óptima y eficiente consta de dos fases: fase de
empuje, (de los 0 grados a los 180 grados de la circunferencia que dibujan las
bielas, si el plato fuese un reloj sería de las 12 a las 6), y fase de
recuperación, (de las 6 a las 12 de las agujas del reloj)
El
objetivo será facilitar la ejecución de dos movimientos que se enlazan durante
la fase de fuerza del pedaleo. Durante esta fase debemos ejecutar una óptima
extensión de cadera, (glúteos), que se enlace con la potente extensión de
rodilla, (cuádriceps). Glúteos y cuádriceps son dos músculos tremendamente
potentes y son los encargados de trabajar al enlazar el movimiento de extensión
de cadera y rodilla. (Stephen Lardson; USA Cycling Coach)
Por
lo tanto, la técnica de pedaleo más adecuada para el ciclista, será aquella que
someta a estos músculos a contraerse, para empujar los pedales en dirección
perpendicular al suelo en el momento adecuado de la circunferencia que dibujan
las bielas. Ése es el gesto que tenemos que realizar desde el sillín para
pedalear de forma óptima y eficiente, ya que ése es el movimiento más potente
que podemos realizar; lo ejecutan músculos grandes y fuertes.
Durante
la fase de recobro, el pedal sube con la inercia que aplica la pierna que se
encuentra en la fase de empuje. El pedaleo óptimo y eficiente será el que
consiga unir las fases de fuerza de las piernas, combinando de manera fluida y
sin fases acentuadas la extensión de cadera y extensión de rodilla. Durante la
fase de recobro el pie seguirá al pedal simplemente no pesando a la pierna que
empuja; la musculatura que podría intervenir durante esta fase para flexionar
la rodilla y flexionar la cadera, lamentablemente, es muy débil. Se sobrecarga
y acorta con mucha facilidad y no es apta para emitir cargas durante un
período de tiempo extenso.
Por
otro lado, es de suma importancia que el talón pueda recorrer la fase de fuerza
en una posición neutra respecto de la tibia, (90º). La neutralidad del talón
condicionará directamente la musculatura que intervendrá para extender la
cadera y rodilla.
Naturalmente,
existen infinidad de parámetros que alterarán la técnica que podrá utilizar el
ciclista; tibias varas, asimetrías pélvicas, rotación de cadera, deficiencias
en los apoyos plantares, elasticidad muscular, escoliosis, flexibilidad
articular, y el posicionamiento sobre la bicicleta. Estos y otros muchos
parámetros alteran la interacción del ciclista sobre su bicicleta, y por lo
tanto, tienen una incidencia capital en su técnica de pedaleo afectando al
confort y rendimiento. Para poder hacer uso de una técnica adecuada, será
imprescindible encontrar antes apoyos estables sobre la bicicleta. Para ello
deberemos de atender a las características anatómicas del ciclista, y sobre
todo, a su funcionalidad. Conseguiremos una biomecánica sana atendiendo a ambos
parámetros; características y funcionalidad.
El torque de pedalada,
herramienta indispesable
La
lectura de la gráfica que dibuja nuestro patrón motor servirá para definir qué
músculos intervienen al pedalear y cuándo lo hacen durante la fase de fuerza
del stroke. Es una herramienta que ayuda a objetivizar “la optimización de
nuestro potencial”. Por consiguiente, nos ayuda a identificar patologías que
pudieran existir en la anatomía del ciclista, y la incidencia que tendrían en
su biomecánica. Las características de la anatomía que presente el ciclista, (rotaciones
de cadera, asimetrías en longitud de las piernas, pronar/supinar, patologías de
columna…), y la técnica que utilice tendrán una afectación directa a su
biomecánica. Los datos se objetivizarán en la pantalla. Lectura del “Torque” de
un ciclista.
Recursos
contraproducentes
La
combinación de las características y funcionalidad que presente la anatomía del
ciclista, y el reglaje de la bicicleta alterarán la técnica que utilizará el
ciclista, y por consiguiente, condicionarán los músculos que intervendrán al
pedalear. Nuestro rango de movimiento articular y nuestra elasticidad nos
convierten en adaptables, por ello, a pesar de errar las medidas de ajuste de
la bicicleta, seguramente podremos ejecutar el “pedal stroke”. Como
contrapartida, nos veremos obligados a recurrir a ingeniosas, ineficientes y
peligrosas soluciones que alterarán de forma alarmante nuestra técnica y
nuestra biomecánica. Aquí presentamos algunos de los recursos más extendidos
entre la comunidad ciclista, para salvar las deficiencias en los apoyos sobre
la bicicleta provocados por nuestra anatomía, o derivadas del reglaje de
bicicleta.
Bajar
el talón. “Talonear”. Frente a la incomodidad generada por la falta de altura
del sillín a la hora de extender la rodilla, por falta de estabilidad en pies,
es muy común recurrir a “talonear” con el objetivo de buscar la extensión de
dicha articulación o buscar hacer palanca contra el pedal. Al bajar el talón se
extiende la rodilla, pero se activa la musculatura isquiotibial, (necesaria
pero débil para pedalear). Un sobreuso isquiotibial provoca la inhibición de la
musculatura antagónica. Las consecuencias biomecánicas de este recurso son
nefastas; estaremos pedaleando con los músculos más débiles,
(isquiotibiales/flexores de rodilla), pero además, inhibiendo la musculatura
óptima para pedalear, (cuádriceps/extensores rodilla).
“Talonear”, recurso muy
extendido
“Empujar
hacia adelante el pedal”; frente a la imposibilidad para poder extender
correctamente la rodilla a causa de un sillín bajo o muy alto, o una inhibición
de la musculatura extensora de cadera, (glúteos), es común encontrar ciclistas
que recurren a empujar el pedal hacia adelante. Al aplicar fuerza en sentido
horizontal a las bielas estaremos aplicando fuerza sobre la flexión de cadera
en la parte alta de la fase de recuperación, (270 grados a 30 grados, de las 9
a la 1 de las agujas del reloj), donde casi no debería de existir fuerza alguna
aplicada al pedal, ya que la otra pierna se encontrará en plena fase de
fuerza.
Los
músculos flexores de cadera son músculos débiles. Ésta dinámica genera
sobrecargas en psoas. Además, es una de las causas principales de lesiones en
rótulas. Para extender la rodilla, la rótula admite una fuerza aplicada en
sentido vertical, nunca en dirección horizontal. Una fuerza aplicada desde el
fémur contra la rótula en sentido horizontal es muy lesiva; desgasta el
cartílago.
Arrastrar hacia atrás y
tirar del pedal hacia arriba
Cuando
arrastramos hacia atrás y tiramos del pedal hacia arriba durante la fase de
recuperación, aplicaremos más fuerza a los pedales, pero activaremos de nuevo
la musculatura isquiotibial, (flexores de rodilla). Al tirar del pedal hacia
arriba en la fase de recuperación, exigiremos una demanda isquiotibial durante
un período demasiado largo.
Habrá
más potencia momentánea pero, proporcionalmente, un desgaste isquiotibial
demasiado grande. La inversión que supone “tirar del pedal hacía arriba” es
claramente ineficiente. Se desgasta más de lo que se gana a medio plazo.
Nuestra anatomía nos permite ser muy potentes extendiendo la rodilla, pero
somos muy débiles flexionándola.
Diferentes técnicas de
pedaleo en los mismos ciclistas
Si
bien el estudio del Dr. Coyle, es un buen indicio que un
pedaleo más "redondo" no necesariamente es más eficiente, la
diferente proporción de fibras musculares de ambos grupos complica la
interpretación de los resultados. Para tener una comparación más directa un
estudio del año 2007, (Korff et al, Effect of pedalling technique on mechanical
effectiveness and efficiency in cyclists. Med Sci Sports Exerc. 39(6) 991-995),
utiliza un único grupo de 8 ciclistas a los que se evalúa utilizando cuatro
técnicas de pedaleo diferentes:
- Preferred: pedaleo normal con su técnica
habitual o preferida.
- Circling: pedaleo redondo
enfatizando las transiciones en los puntos muertos superior e inferior.
- Pulling: pedaleo enfatizando
tirar del pedal en la fase ascendente.
- Pushing: pedaleo enfatizando
pisar el pedal en la fase descendente .
En
los cuatro casos midieron las fuerzas aplicadas a los pedales y pudieron
verificar el patrón de aplicación del torque.
Conclusiones
En
nuestra anatomía encontramos grupos musculares muy grandes y fuertes apropiados
para realizar el gesto de pedalear. Si conseguimos apoyos estables sobre la
bicicleta y un reglaje de las medidas que atienda a nuestras necesidades,
completaremos un gesto muy fisiológico; extensión de cadera y rodilla. La
alteración de alguno de los parámetros de estabilidad y reglaje pervertirá
nuestra biomecánica. Nuestra anatomía nos permite ser muy potentes extendiendo
la rodilla y cadera, pero en comparación, somos débiles flexionando la rodilla
y flexionando la cadera. Obtendremos el máximo rendimiento de nuestro esfuerzo
y a la vez seremos eficientes en una dinámica que empuje siempre el pedal hacia
“abajo”.
Alejandro Lucía, 2005, (fisiólogo de la FETRI,
Real Madrid, e ICEF):
Utilizando
marcadores en la sangre, (isotopos), encontró que en el pedaleo redondo, al no
producirse una fase de bombeo-tension, (fase descendente pedalada), y otra de
parón‐relajación muscular, (fase ascendente pedalada), se produce
anoxia muscular ya que al funcionar los grupos musculares muy potentes a la
vez, no se puede producir retorno venoso.
Koorf, 2007, (fisiólogo aleman), estudió dos grupos, uno
pedaleando a pistón, y otro pedaleando redondo.
La conclusión
del estudio fue que el pedaleo redondo
genera más potencia que el pedaleo a pistón, momentáneamente, con un gasto
energético brutal que lo hace ineficaz a medio‐largo plazo.
EL
PEDALEO REDONDO, (4 fases), ES UNA MALA SOLUCION SIN SOPORTE CIENTIFICO.
Al
respecto de la biomecánica no puedo dejar de recomendar estos artículos científicos:
https://www.ciclografias.com/2016/05/06/la-importancia-de-la-biomec%C3%A1nica-para-evitar-lesiones-en-el-ciclismo/
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21615188/ Efectos de la altura del sillín de la bicicleta sobre el riesgo de lesiones de rodilla y el rendimiento ciclista.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23312729/ Efectos del movimiento hacia adelante o hacia atrás en el sillín sobre las fuerzas en la articulación de la rodilla durante el ciclismo.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32948450/ La cinemática de la cadera y el tobillo son los predictores más importantes de la carga en la articulación de la rodilla durante el ciclismo.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25474095/ Torques articulares y fuerza patelofemoral durante el ciclismo con y sin asistencia a una sola pierna.
Este
artículo ha sido una inspiración de mi hija Elsa, al cual me dio unos patrones
para poderlo desarrollar. Gracias, Princesita mia.
José Enrique García G.
Osteópata Normativa Europea 16686/2015
Máster en Osteopatía Bajo Evidencia Científica y Práctica clínica
30 años cuidando deportistas